Ley de Presupuesto: oportunidad para la unidad
Por Cristián Larroulet V., Ministro Secretario General de la Presidencia.
Diario La Tercera
En los últimos meses los temores de una recesión en Europa y Estados Unidos se han incrementado aceleradamente. Las economías europeas han resultado complicadas por la situación de Grecia, que camina por una cornisa hace bastante tiempo, mientras en Norteamérica no se ha resuelto la disyuntiva que presentan las necesidades de impedir la caída del crecimiento y, a la vez, controlar el déficit fiscal y la deuda pública.
Además de la obvia interrelación de dichas economías, producto de la apertura del mundo actual, existe un factor común en el desarrollo de las situaciones mencionadas: la incapacidad de la clase politica para alcanzar acuerdos.
Estados Unidos acaba de vivir una situación muy tensa, debido a la dificultad de sus dirigentes para acordar la ampliación de los límites de la deuda pública. El gobierno del Presidente Obama, enfrascado en una ardua disputa con los representantes del Partido Republicano -de oposición-, estuvo a sólo horas de una debacle económica mayor, derivada de la cesación de algunos de los pagos del Gobierno Federal a la que la ausencia de acuerdo habría obligado. Y aunque se alcanzó un compromiso en el último momento, la percepción es que se llegó tarde y mal.
En el caso de Europa existe consenso en que la gran traba para salir de la crisis ha sido la falta de decisión política, pues los partidos de los distintos países de la Eurozona han tenido dificultades para concordar oportunamente las costosas medidas requeridas.
¿Cómo se relaciona lo anterior con nuestro país? Para empezar, Chile está plenamente inserto en la economía global, por lo que cualquier turbulencia relevante en las economías de mayor tamaño tendrá algún impacto en la capacidad de la nuestra para seguir creciendo a las altas tasas de los últimos semestres. Esto ya ha sido reconocido en las estimaciones de instituciones nacionales e internacionales y fue considerado en el proyecto de Ley de Presupuesto para 2012.
Pero, sobre todo, tenemos mucho que aprender de los problemas actuales del hemisferio norte, pues ellos demuestran que la división política y la falta de capacidad para llegar a acuerdos en materias económicamente sensibles, en la delicada situación que vive el mundo, puede impedir retomar el rumbo deseado y precipitar una recesión evitable.
Las divergencias antes mencionadas se han dado precisamente a propósito de la falta de una política fiscal responsable en Estados Unidos y Europa. Y, dado que en nuestro país está comenzando la discusión sobre los recursos públicos que se utilizarán en 2012, sería bueno recordar lo imprescindibles que en estas materias son hoy la unidad, la responsabilidad y la capacidad de llegar a acuerdos.
El presupuesto que recién se ha presentado está enfocado en la clase media y en los sectores más vulnerables, y con él se podrán financiar proyectos emblemáticos que han contado con un amplio apoyo político, como la eliminación del 7% de descuento de las pensiones de los jubilados, el ingreso ético familiar y la extensión a 6 meses del posnatal, como asimismo las importantes reformas que se están llevando a cabo en educación. Aun así, el proyecto de ley de presupuesto para 2012 es fiscalmente responsable, al considerar el menor crecimiento esperado a nivel mundial y la meta que nuestro país tiene respecto al déficit estructural, de la que depende nuestra capacidad para seguir creciendo sin sobresaltos en el futuro, tal como lo está demostrando la crisis europea.
La estabilidad y el buen clima político han sido siempre fundamentales para el desarrollo de los países, como históricamente se ha podido ver en Chile y en toda América Latina, y hoy se reafirma con la situación de Norteamérica y Europa. La discusión y negociación venideras en torno al presupuesto de 2012 serán, así, inmejorables oportunidades para que los políticos chilenos podamos demostrar que el trabajo bien hecho y la unidad son las bases sobre las que se cimentará el camino hacia el desarrollo que todos anhelamos.
